
Un primer paseo por la medina de Marrakech
Perderse a gusto por la ciudad antigua forma parte de la experiencia. Unas sencillas indicaciones para que el laberinto se sienta como una aventura y no como una tarea.
La medina de Marrakech recompensa al que se deja llevar, pero un poco de orientación marca la diferencia.
Empieza en Jemaa el-Fnaa a última hora de la tarde, cuando la plaza pasa de mercado a teatro al aire libre, y deja que los zocos te atraigan. Mantén el minarete de la Koutoubia en tu campo de visión: es lo más alto de los alrededores y una brújula fácil.
Asume que te perderás, y que ese es precisamente el sentido. Te ofrecerán té, un taller aparecerá a la vuelta de una esquina y la ciudad se sentirá menos como un mapa y más como un relato. Tu guía se encarga de la logística para que tú solo tengas que levantar la mirada.
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